Uno antes de... Uno durante... Uno después de...

La cuestión es que estás conmigo siempre. Y te tengo tanto cariño como cariño le tengo a mi mejor amigo. Y es que no es para menos: Alivias mi estrés, camas mi ansiedad, redireccionas mis neuronas, desahogo mi ira. Me acompañas cuando estoy con alguien y, ese alguien, de forma presente y, realmente, aunque diga que me haces daño y te tengo que dejar, no quiero dejarte y más te busco, te encuentro y somos uno solo, de cinco a diez minutos aproximadamente. No encuentro mejor complemento para los ratos de soledad.
No le hago caso al que me dice que eso es malo, que lo deje. De hecho, me fastidia que me digan eso; ya sé que hace daño y que trae consecuencias a largo plazo.
Cigarrillos, queridos cigarrillos... Y mientras fumo mi vida no consumo porque, flotando el humo, me suelo adormecer...Cuando no hay más que decirnos, me hago uno con el humo serpenteando la razón...