Dame paciencia cuando unas manos pequeñas 
me empujen incansablemente, pequeñas solicitudes.
Dame palabras amables y ojos sonrientes, para evitar que mis labios digan respuestas apresuradas e hirientes.
No dejes que la fatiga, la confusión o el ruido 
nublen mi vista 
y no pueda ver las cosas fugaces y divertidas de la vida, 
asi cuando pasen los años 
mi hogar siga y sus cuartos se llenen de recuerdos hermosos.