Te dejo letras, que te besen los ojos, que te hagan el amor. No se comparan con los abrazos y cariños que te daría, pero son tuyas, mírate en ellas, descúbrete, como siempre. Estás ahí desde el principio, al borde de cada punto, al final de cada oración. Te dejo pedacitos de mi corazón, revueltos en gramática mía y tuya.