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Esperaba como quién espera algo que nunca va a llegar, imaginaba lo que podríamos vivir juntos: cosas buenas como buena pareja; y cosas malas y saliendo de ellas juntos, como buena pareja.
Pasó tanto tiempo y cada noche era algo diferente, lo que anhelaba, lo que esperaba, lo que soñaba. Y lloraba, porque estaba segura que era casi imposible, la distancia era grande y no eran más que palabras escritas a través de una computadora lo que leía.
Miraba fotografías y sus ojos la llenaban, la completaban. Pero qué más? La distancia no acortaba! La cantidad de palabras crecía, los puntos en común crecían, ambos pensaban que eran el uno para el otro, y sin embargo no decía nada respecto a sus pensamientos más internos; sentía que no podía más. Escuchaba su voz a través de llamadas telefónicas y sólo deseaba tenerlo entre sus brazos.